Al igual que
no se puede empezar a construir una casa por el tejado, no sería muy lógico
comenzar a soltar parrafadas y más parrafadas sobre el Centro Pompidou de Málaga
sin saber por qué hay un centro de arte con nombre francés en la capital de la
Costa del Sol o por qué el edificio en el que se encuentra parece un cubo de
Rubick de cristal gigante. Empecemos, pues, hablando del Centro Pompidou
original.
Allá por los 70, en Francia gobernaba un señor llamado George Pompidou que decidió que estaría bien darle un cambio de aires al barrio parisino Les Halles (las naves o los mercados cubiertos en español). Ya sabéis, típico barrio de gente trabajadora con dificultades económicas y de clase social media-baja, pero con más glamour, que para algo son franceses. Entre las cosas a cambiar estaban un mercado de abastos bastante pestosillo (tanta concentración de roquefort junto es lo que tiene) que se transformó en un centro de la bolsa, con sus jardines y su centro comercial al lado. Y para amortizar la obra, nuestro amigo Pompidou decidió que podría hacer un museo a su verita.
Allá por los 70, en Francia gobernaba un señor llamado George Pompidou que decidió que estaría bien darle un cambio de aires al barrio parisino Les Halles (las naves o los mercados cubiertos en español). Ya sabéis, típico barrio de gente trabajadora con dificultades económicas y de clase social media-baja, pero con más glamour, que para algo son franceses. Entre las cosas a cambiar estaban un mercado de abastos bastante pestosillo (tanta concentración de roquefort junto es lo que tiene) que se transformó en un centro de la bolsa, con sus jardines y su centro comercial al lado. Y para amortizar la obra, nuestro amigo Pompidou decidió que podría hacer un museo a su verita.
Dicho y hecho. Abrió concurso de proyectos, con un jurado compuesto por distinguidos arquitectos, quedando como ganadores dos colegas jóvenes y desconocidos. Renzo Piano (italiano con familia inglesa) y Richard Rogers (inglés con madre italiana). Vaya, si esto no es el destino, que baje Dios y lo vea.
Pues bien, cuatro años más
tarde, estos dos fenómenos unidos por la gracia divina pusieron en marcha la
construcción del museo. El edificio es uno de los primeros de la corriente
High-Tech. Como buen museo de arte contemporáneo que es, su diseño no podía
pasar desapercibido, así que los chavales pensaron que estaría guay poner todos
los tubos de agua, gas y demás suministros por fuera, mientras que el interior
queda completamente diáfano. Así, a lo loco, como lo lees. De hecho, el
edificio es uno de los más emblemáticos de París en los últimos tiempos, se usa
como logo del centro y cualquier francés lo reconoce. Lo que se llama crear
valor de marca vamos.
![]() |
| (Foto por |
Total, que
entre lo chachi que es el edificio, que es uno de los tres mejores museos de arte
moderno del mundo, y pitos y flautas, las cabecillas pensantes que lo dirigen
decidieron expandirse por el globo. ¿Y qué mejor lugar para poner el primer
Centro Pompidou fuera de Francia que Málaga? Pues ninguno. En el estudio de
mercado que hicieron debimos llevarnos a los demás de calle. Entre los
espetitos, el sol, el mar, lo buena gente que somos, lo guapas que son las
malagueñas… Vaya, que seguro que fue por unanimidad la elección.
Así que en noviembre 2013 el
Centro Nacional de Arte y Cultura George Pompidou anunció que ubicaría su sede
en Málaga. Y los malagueños de la gerencia de urbanismo de la ciudad, que como
buenos malagueños son mu’ peritas,
decidieron plantar un cubo de cristal de dos plantas y 6300m2 en el puerto de Málaga. Para vacilar de mar,
buen tiempo y comidita rica que hay en los alrededores.
![]() |
| (Foto por |
El centro de
Málaga se inaugura el día 28 de este mes, por lo que la clase de Historia ha
acabado. Ya informaremos sobre lo que se cuece por allí en el evento oficial de
apertura.
![]() |
| (Foto por next.liberation.fr) |



No hay comentarios:
Publicar un comentario